Texto seleccionado de noviembre (taller de los lunes)

Renacer y morir

Edgar Dattoli

La crisálida ya es casi transparente, señal de que pronto todo estará listo para la partida. Desde un árbol cercano, el murciélago observa y espera ansioso el despertar de su banquete. En la oscuridad, el lobo con ojos de fuego acecha con sigilo a un pequeño lince, quien ya tiene sus patas traseras flexionadas y listas para el salto, a punto de hacer del murciélago un bocado digno.

«Ya es hora», piensa el búho mientras observa la escena desde la copa de un árbol.

La crisálida florece y el insecto, aún débil, deja asomar sus antenas y luego su cabeza. Con esfuerzo logra sacar todo el cuerpo. Enseguida extiende sus magnificas alas, ya plenas de color; solo necesita unos instantes para fortalecerse y emprender su viaje. El murciélago se percata del movimiento y se deja caer para volar en busca de la presa; en ese instante el lince salta y, detrás de él, los ojos incandescentes del lobo.

El silencio frágil se quiebra con gritos de bestias, ramas rotas, chillidos y aletear de pájaros que huyen desde otras copas. Luego silencio otra vez.

El búho gira completamente su cabeza a un lado y luego al otro, como inspeccionando los alrededores; deja su rama y aletea con gracia sobrevolando el lugar.
La escena está manchada de rojo por todas partes. Huele a tierra, algunas hojas caen y débiles quejidos se pierden en la brisa.

Cuando la nube de polvo y hojas se disipa, el búho logra ver al murciélago que yace sobre una piedra apenas vivo, herido de muerte por un certero arañazo en el cuello provocado por la garra del lince. El lobo sacude sus patas traseras, pero solo es reflejo post mortem: la ansiedad del salto en busca de una presa fácil lo enfrentó por sorpresa a una rama fuerte que ahora atraviesa su corazón. En su boca cuelga el cuerpo del pequeño lince con el cráneo aplastado por una mordida precaria, pero fatal.

Luego de rodear la escena dos veces, con oscura habilidad y elegancia sombría, el búho se posa frente a la mariposa, que aún vive. Pero a merced del ave y sin fuerzas para volar.

El cuerpo no es más que un medio de volverse temporalmente visible.
Todo nacimiento es una aparición.
AMADO NERVO


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5 comentarios en “Texto seleccionado de noviembre (taller de los lunes)

  1. Casi no respiré mientras leía, me hiciste sentir que cualquier movimiento podría delatarme como observadora y romper el bello, crudo y frágil instante. Muy lindo Edgar, ¡muy lindo!

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