Texto seleccionado de septiembre (taller de los lunes)

La herencia

Cecilia Abelenda

El contacto con el reloj me sigue provocando escalofríos. No puedo olvidar el momento en que lo recibí.
-Guzmán, te llama tu abuelo -dijo mi madre tomándome del brazo suavemente-. Creo que quiere decirte algo. No lo hagas hablar muy fuerte que se agita.
Sin soltarme el brazo, me llevó adentro y me alcanzó la toalla blanca.
-Tomá, secate un poco la cara, estás hecho un desastre… Y acordate, no lo dejes hablar demasiado.
No le contesté.
Entré al cuarto. El olor a ungüento me volteó. Tuve que hacer un gran esfuerzo para, en la oscuridad del recinto, encontrar el taburete de tres patas para así poder sentarme. Me instalé al lado de la cabecera de la cama.
No podía dejar de temblar, no sé si era porque había transpirado mucho y la camiseta empapada se me pegaba a la piel, o si eran los nervios. O el miedo. Nunca había estado tan cerca de alguien a punto de morir.
El viejo dormía, tan profundo que varias veces me acerqué con cuidado a su nariz para ver si respiraba o no. Casi no se movía, y el aire que exhalaba era mínimo. De golpe tembló y se incorporó en la cama.
El corazón casi se me sale del pecho.
-¿Qué pasó -dijo, volviendo de quién sabe qué viaje.
-Abuelo, soy yo. Mamá me dijo que quería hablar conmigo.
-Sí, m’hijo -contestó, creo que dándose cuenta de dónde estaba-. Quería darle esto, tome -agregó mientras sacaba, con gran lentitud, un paquetito de tela de abajo de su almohada. Lo tomé sin poder decirle nada y lo abrí.
-Este reloj que le doy, me lo regaló mi padre cuando…
Y se quedó dormido. Estuve más de una hora ahí sentado, esperando que dijera algo más.

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7 comentarios en “Texto seleccionado de septiembre (taller de los lunes)

  1. Me gustó mucho el relato, es intenso y emotivo. Me gusta eso del lugar de los objetos en las familias, algo material que va emlazando generaciones. Y me dejó la sensación de que el tiempo no se detiene cuando parece que la muerte se lleva todo. Lindísimo.

  2. Me conmovió mucho. Es una escena arquetípica, relatada de modo tan certero, que con pocas palabras logra amueblar el imaginario de cada uno que lo lee. Mi abuelo Ivan hizo un pase de magia parecido, pero fue su guitarra la que ha quedado en mis manos, esperando su música…

  3. Siempre me pareció que los relojes tienen una carga simbólica impresionante, su sonido acompasa las pulsaciones y tienen que ver con el transcurso de la vida. Recibir una herencia de este tipo debe de ser algo muy valioso, una joyita.

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